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  • Feña Ortalli

¿Cuál es el precio del arte?

Por Gael Doorneweerd-Perry


‘El show debe continuar’. Probablemente, una de las cosas más tóxicas que nos seguimos repitiendo unos a otros. ¿Por qué pienso eso?


Crea una cultura de ‘tragarse todo’.

Decirnos los unos a los otros que el show debe continuar es una forma de pedirle a todo el mundo que mantenga las apariencias sin importar lo que estén sintiendo. Incluso cuando algo está mal. Incluso cuando hay gente problemática.


Viene de un lugar de servicio al público -algo que es una actitud general buena- pero no debería aplicarse cuando alguien está en peligro, ya sea física o emocionalmente. Lo que quiero ver más en nuestra comunidad es el verdadero deseo de crear arte de calidad sin sacrificar la creación de ambientes seguros en los que la gente se sienta bien. Ambas cosas pueden existir.


Expande la creencia de que debemos excusar los malos comportamientos por el bien del arte.

Creer que el show debe continuar nos lleva a cerrar los ojos ante situaciones que no deberíamos aceptar. Porque también somos artistas del ambiente y queremos cuidar nuestra propia carrera. Porque tememos ser excluidos si denunciamos, o ser considerados ‘no suficientemente profesionales’. Porque creemos que probablemente seamos nosotros el problema si no podemos manejarlo. Esto último es confirmado por la gente que nos rodea y simplemente añade una capa de vergüenza por hablar cuando algo está mal.


Justifica los comportamientos problemáticos y apoya a sus actores.

Los festivales seguirán trabajando con personas problemáticas para no agitar el avispero porque el show debe continuar. Las organizaciones y teatros ignorarán los avisos, reportes y testimonios porque es más fácil no enfrentar nuestras responsabilidades. Todos queremos una salida fácil, somos humanos. Nadie quiere tener que decirle a otro improvisador ‘ya

no voy a trabajar contigo’.


Creo que, especialmente en la impro donde todo el mundo está conectado y el ambiente se basa en relaciones personales, todos tenemos responsabilidades. No tenemos obligación de seguir dando trabajo, publicidad, o plataformas a improvisadores problemáticos. Podemos dejar de trabajar con ellos. Podemos dejar de trabajar con organizaciones que trabajan con ellos. Podemos, como productores, dejar de ofrecerles trabajo. Porque cada vez que lo hacemos, estamos tácitamente apoyando sus acciones. Le comunicamos a sus víctimas, a las personas a quienes lastimaron, a las personas a las que hicieron sentir incómodas o inseguras, que el show debe continuar a pesar de sus experiencias.


Esta no es la comunidad en la que quiero trabajar y crecer. Tenemos el poder de hacer que la impro sea un lugar más seguro y mejor. Cree en las historias a tu alrededor. Cree a la gente que habla. Cree que por cada historia que escuchas, hay otras diez sin contar en las sombras de la vergüenza. Nadie es irremplazable, y si tienes dudas, puedes pensar en qué valores quieres mostrar, defender y promover como artista profesional y productor.


Porque, ¿sabes qué? ¡El show no debe continuar!

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